Los 5 miedos.

Definición del miedo,  “es aquella perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario” y es un sentimiento común a todos los seres humanos. “Algunos de nuestros miedos tienen un valor de supervivencia básica. Otros, sin embargo, son reflejos que pueden ser debilitados o reaprendidos”.

Esta sensación de ansiedad causada por nuestra anticipación de algún evento o experiencia imaginada es una reacción biológica de nuestro cuerpo ante un conjunto de señales que interpreta como temerosas.

Frases famosas: “La única cosa a la que debemos temer es al miedo mismo” y,  “El miedo al miedo probablemente causa más problemas en nuestras vidas que el miedo en sí mismo”, “El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro”. Y es que todos tenemos miedos y la mayor parte de ellos nacen de ideas compartidas por la gran mayoría de nosotros.

De lo que no debemos tener miedo es de identificarlos porque sólo cuando sabemos de dónde provienen es cuando podemos empezar a controlarlos. Con o sin ayuda de profesionales, ser conscientes de nuestros temores y encontrar la raíz de los mismos, es el primer paso para acabar con ellos.

Los cinco miedos básicos de los cuales nacen casi todo el resto de nuestros temores:

1. Miedo a la muerte

El miedo a ser aniquilados y dejar de existir, más comúnmente conocido como miedo a la muerte, proviene de una sensación primaria de todos los seres humanos por la supervivencia.

De este miedo se derivan otros muchos temores generalizados como el miedo a las alturas, el pánico a los viajes en avión o diferentes fobias relacionadas con la extinción de nuestras vidas. Sensaciones de pánico ante circunstancias asociadas a fatales consecuencias que supongan el fin de nuestras vidas.

2. Pérdida de autonomía

El miedo a ser inmovilizados, paralizados, restringidos, sometidos, atrapados, encarcelados o controlados por circunstancias que están fuera de nuestro control. El temor a la libertad de nuestros movimientos naturales es común a casi todos nosotros.

En su reacción física se le conoce comúnmente como claustrofobia, pero también se extiende a otras reacciones psicológicas relacionadas con las interacciones y comportamientos sociales. De hecho, como explica Albrecht, “el conocido como ‘miedo al compromiso’ es básicamente el temor a perder la autonomía”.

3. La soledad

Totalmente contrapuesto al anterior, este miedo se relaciona con el pánico al abandono, al rechazo o a sentirnos despreciados. La pérdida de conexión con el mundo genera sensaciones de angustia ante la posibilidad de convertirnos en una persona no querida a la que nadie respete ni valore.

Los miedos básicos se muestran a través de nuestras reacciones compartidas ante las circunstancias de la vida. Los celos y la envidia, por ejemplo, expresan el miedo a la separación o la devaluación de uno como persona: “se va a ir con otra persona y: a) me voy a quedar solo; o b) lo hace porque yo no merezco la pena”.

4. Miedo a la mutilación

“Se trata del temor de perder cualquier parte de nuestra estructura corporal, la idea de tener límites en la movilidad de nuestro cuerpo o de perder la integridad de cualquier órgano, parte del cuerpo, o la función natural”. La pérdida de conexión con el mundo genera sensaciones de angustia

La sensación de ansiedad al estar acerca de animales venenosos o considerados peligrosos como insectos, arañas o serpientes, así como tener fobia a otras cosas o situaciones que puedan suponer un daño físico.

Igualmente, los derivados del miedo a la muerte como el vértigo, el temor a morir ahogados o cualquier otro que un riesgo para nuestra integridad física están relacionados con el miedo a perder o dañar alguna parte de nuestro cuerpo.

5. Daños y perjuicios al ego

El miedo a sentirnos humillados, pasar vergüenza o cualquier otra situación de profunda desaprobación que amenace la pérdida de la integridad del ser (también conocida como muerte del ego).

El miedo al rechazo o el temor que sienten muchas personas a hablar en público están relacionados con esta angustia generalizada a la aniquilación de nuestro ego.

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