CUANDO HABLA EL ALMA.

Carta a mi hija.

Amada hija:

Dicen que lo que siente una madre por una hija, nunca podrá sentirlo un padre, aunque estés hecha con un poquito de cada uno de los dos, fue mamá quien te llevó en su vientre desde el momento de tu concepción hasta tu nacimiento, pero hay algo que debes saber, yo no te llevé en mi vientre, pero te llevé en mi corazón desde el primer momento y aún sigues ahí.

La unión que tienes con mamá es especial, pero tú y yo tenemos algo más, lo nuestro es una conexión de almas, vibramos en la misma frecuencia y tenemos el mismo don.

Esta conexión que tenemos, conlleva tener una misión en tu vida, ayudarte a que seas feliz, y por ello: “para que seas feliz yo haré todo lo necesario y renunciaré a cualquier cosa menos a una, nunca podré renunciar a mi propia felicidad, porque eso no te haría feliz”.

Eres un ángel que ha venido del cielo con una misión, eres puro amor y ya con tres añitos y medio me salvaste la vida, cómo podría pagarte por ello si no es con mi propio amor.

Tienes un termómetro natural para detectar cuando papi no está bien, aunque aparentemente no se me note.

Anoche cuando te acompañaba sentado a tu lado en tu habitación me dijiste: “Papi, acomódate, acuéstate a mi lado”. Te abracé, me cogiste la mano y empezaste a acariciarme, no me importó cuando me dijiste: “papi, lo siento, pero hace mucho calor así pegados”, y te separaste un poquito, nuestros corazones siguieron latiendo al mismo ritmo, estuve a tu lado acariciándote y haciéndote cosquillitas como a ti te gusta hasta que te dormiste y un poquito más.

Desde muy chiquitita te llevo observando, cada día ese sexto sentido que tienes ha ido creciendo, eres capaz de presentir el dolor o sufrimiento que hay a tu alrededor, he visto como has pasado noches como la de hoy, con pesadillas, inquieta y despertándote de repente llamándome y haciéndome preguntas que no sabía ni cómo contestarte, te he visto sufrir por cosas que estaban pasando y que tú desconocías; tu presencia da calma y paz, te emocionas con mucha facilidad, y como yo, eres una persona altamente sensible, eso no une mucho más, hace que me sientas y te sienta. En muchas ocasiones me imitas, veo que actúas como yo, no sé si serán las neuronas espejo, que soy un referente para ti o simplemente somos unas almas gemelas, lo que sí tengo claro es que estamos unidos por algo más que un padre y una hija con los mismos genes.

Hoy estás un poco malita y no has querido ir a tu campamento de verano, me has dicho que querías estar a nuestro lado, las emociones pasan facturas de todo tipo.

Sé que estás preocupada, tienes miedo a sufrir, a mi me pasa lo mismo, estamos empezando a vivir de nuevo la misma situación y nuestra intuición no para de mandar señales.

Pero te diré una cosa: “ser sensible no es sinónimo de ser débil, somos fuertes y lo superaremos juntos”.

Mami, con su gran corazón y sensibilidad, también ha hecho posible que tú existas y seas como eres, tenemos que agradecerle por todo lo que ha aportado a nuestras vidas, darle todo nuestro amor, porque ella también es puro amor.

Papi y mami te aman con locura y haremos todo lo que esté en nuestras manos para hacerte una vida más fácil.

Hay algo que siempre debemos hacer, demos gracias a la vida por todo lo que nos ha regalado y todo lo que nos está enseñando, debemos perdonarnos por todo lo que no hemos sabido hacer mejor y el daño que hayamos podido causar por no haber podido o sabido hacerlo de otra manera. Debemos perdonar a las personas que de una u otra manera nos puedan provocar algún tipo de daño o sufrimiento, seguro que no es su intención y es algo que tenemos que trabajar nosotros mismos con la aceptación de todo lo que ocurra en nuestras vidas.

Pasarán muchas cosas que no nos ayudarán a ser felices.

No será fácil, pero debemos procurar ser felices a pesar de lo que sea aquello que pase.

Me acuerdo de aquél día que me dijiste que querías que me tintara las canas, estabas triste y vi caer unas lágrimas de tus ojos, porque las canas querían decir que ya era mayor y que las personas mayores se marchan al cielo y tú no querías que me marchara.

Quiero que sepas que no tengo ninguna intención de irme, y que siempre estaré a tu lado, sea de la manera que sea, porque estamos conectados a través de nuestras almas. No obstante, como prueba de ello, te diré que hoy será el último día que me pongo un cigarro en la boca y así poder alargar mi vida un poco más, si lo volviera a hacer, estaría cometiendo una falta de respeto y de amor, tanto a ti como a mí.

Siempre seremos payasete y payaseta, con ese sentido de humor que tanto nos caracteriza.

Ahora tienes seis añitos, y espero que estas palabras te sirvan para todas las facetas tu vida, te sirvan para entender lo que es el amor, la conexión entre dos personas y el amor de un papi y una mami por sus hijos.

 

Te amo con toda mi alma, mi bella princesita.

Papi