CÓMO DISCUTIR CON TU PAREJA.

 

¿Te ha ocurrido que te resulta difícil conversar con tu pareja y sólo aparecen gritos o insultos cuando les toca llegar a puntos de encuentro? Entonces, es hora de revisar cómo podemos mejorar la comunicación.

Cuando toque tener alguna conversación por algo que molesta, incomoda o hiere, es importante revisar si conviene “dejar pasar” o “hacerse la loca”. Hay personas o parejas que acumulan y acumulan y por cualquier motivo (con razón o no) explotan, desahogando de manera inapropiada todo su sentir y diciendo frases o palabras que pueden dejar profundas heridas en el otro. Por eso, es conveniente que cuando ocurra algo que genere malestar, hagas el llamado de atención peeeeroooo.. con el sentido de la oportunidad. No en cualquier lugar ni en cualquier momento y tampoco delante de cualquiera (por mucha confianza que exista). Es importante que sea un momento propicio para ambos y fuera de la cama, porque sabotea un espacio que es para descansar y para la intimidad. Hay mujeres que me han dicho: no me acuesto peleada con mi pareja… esto es decisión personal, sobre todo si al día siguiente hay que trabajar temprano.

Cuando decidas conversar con tu pareja, los puntos deben ser concretos, sobre todo si nuestra pareja es un chico (sin ofensas, claro está) es clave no mezclar muchos temas, porque podemos confundir a nuestro interlocutor.

Permite que tu pareja hable. Eviten reproches y criticas destructivas, pues perpetúa la discusión y erosiona la relación.

No se tiene que concluir el tema de la discusión en una sola conversación, muchos necesitan mas tiempo para conversar o procesar la información.

Cuando un tema se vuelve recurrente, conviene revisar que está ocurriendo y si se tienen herramientas personales para resolver las dificultades, de lo contrario, conviene acudir a un especialista para la orientación.

Por otro lado, lo dejo de último pero no es menos importante, cuando existe violencia en cualquiera de sus formas, la negociación sana es prácticamente inexistente, entonces, allí la mirada es terapéutica y hasta legal.
Michela Guarente

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