AMAR ES UNA DECISIÓN.

Muchas parejas hoy en día se casan sin pensar en lo que la palabra matrimonio en realidad implica: entrega, compromiso y sacrificio entre otras cosas. Con el tiempo algunas parejas se vuelven egoístas y quieren regresar a su estado de soltería, en donde no tenían cuentas que dar ni nada que compartir.

“¡Es más fácil así!” Es lo que piensan muchos de los que han pasado por un proceso de separación, y más si no tienen hijos que pelear. Salen “limpios” de esta para entrar en una nueva relación creyendo que ésta va a ser diferente y que ahora si encontrarán la felicidad.

Y en realidad el matrimonio no da la felicidad, sino que cada parte que constituye una pareja la debe proporcionar para formar un todo y llegar a la satisfacción plena. Pero esto, les cuesta trabajo a muchos, es más fácil darse por vencidos que intentarlo de nuevo, para ellos no vale la pena esforzarse un poco para estar bien con el otro.

Me considero una persona que se casó con el pensamiento que quizá muchos consideren antiguo: “hasta que la muerte nos separe” y trato de sobrellevar los problemas que se tienen como en cualquier matrimonio.

“Un esposo fue a visitar a un sabio consejero y le dijo que ya no quería a su esposa y que pensaba separarse.

El sabio lo escuchó, lo miró a los ojos y solamente le dijo una palabra: Ámela. Luego, calló. – Pero es que ya no siento nada por ella, replicó el hombre. – Ámela, repuso el sabio.

Y ante el desconcierto del señor, después de un oportuno silencio, agregó lo siguiente: Amar es una decisión, no un sentimiento; amar es dedicación y entrega. Amar es un verbo y el fruto de esa acción es el amor. El amor es un ejercicio de jardinería: arranque lo que hace daño, prepare el terreno, siembre, sea paciente, riegue y cuide. Esté preparado porque habrá plagas, sequías o excesos de lluvia, mas no por eso abandone su jardín.

Ame a su pareja: acéptela, valórela, respétela, déle afecto y ternura, admírela y compréndala. Eso es todo, ámela.”

El matrimonio no sólo es para compartir risas, alegrías y reventones, sino también derrotas, tristezas, tiempos duros y fracasos. La vida pone muchas pruebas, muchos obstáculos en el camino y sabe que todos podemos derrotarlos, pero sólo si queremos lo haremos.

Ahora si que “el que quiera azul celeste que le cueste” y con esto no digo que te la tienes que pasar mal porque el amor es un sufrir total ¡para nada!, pero si sabes que tu matrimonio puede durar porque tienen muchos valores que compartir y se quieren, no dudes en luchar, y verás que así se puede salir del bache, y de los que se presenten más adelante.

No importa a qué recurras para hacerlo; hoy en día existen infinidad de soluciones, como las terapias en pareja, que les ayudarán a ver el punto objetivo de las cosas si por algo cada uno está “montado en su burro” creyendo tener siempre la razón. Pero nada se da de un día a otro…
En el matrimonio se lucha a diario y no debes dejar de hacerlo si no quieres fracasar”.

Amar es una decisión y no una obligación.
(Begoña Gurza)

Amar es una experiencia que transforma, que hace que la realidad se contemple desde otras perspectivas más amables. Es una decisión. Y seguramente cualquier persona que se haya sentido amada o haya amado sabe que es el estado de mayor plenitud y serenidad.
Tampoco podemos confundir amor con enamoramiento. Este se rige por un baile hormonal que confunde, que requiere del otro y que se esfuma con el tiempo. Sin embargo, amar no necesita del otro necesariamente. Es un estado que nos conecta con nuestra esencia, con aquello que los poetas escriben y por lo que hombres y mujeres poderosos pueden llegar a sucumbir. Se expresa en los pequeños detalles, en nuestros pensamientos donde no hay espacio para reproches o culpabilidades, sino para contemplar con dulzura los defectos de quienes nos rodean o de nosotros mismos. Posiblemente, el proceso de madurez pase por aprender a querer tal cual somos, sin necesidad de aparentar, conseguir o demostrar nada. Solo siendo. Y cuando esto lo vivimos, acertamos porque algo grande ocurre dentro de nosotros. (Pilar Jericó)

En estos tiempos hemos escuchado nombrar infinidad de veces la palabra amor, pero como sucede en otras circunstancias cuando se habla tanto de algo, va perdiendo su significado real o disminuye la fuerza de lo que quiere decir. El amor se inicia desde que el hombre existe en la tierra, aunque la mayoría de las personas lo viven, no saben con certeza lo que es.
El amor de pareja , es algo difícil de vivir, por que además de que tiene ya dentro de sí una gran complejidad, no se tiene un concepto claro de él, la mayoría de las personas creen que el amor es un sentimiento, lo cual es un grave error. Un hijo ama a su madre y eso no quiere decir que cada vez que la vea su corazón palpita fuertemente y siente mariposas en el estomago. Esto parece lógico para cada persona, pero en el amor de pareja no es tan claro para todos.

El hecho de amar a otra persona, no quiere decir que siempre va a palpitar el corazón al verlo, esto sería imposible. El amor es una decisión, una unión de voluntades y una actitud continua, no un sentimiento. Es tratar de convivir con una persona que es totalmente diferente a ti, lo cual cuesta. Tal vez esto es fácil de decir, pero cuando uno realmente lo asimila, cambia la perspectiva de cualquier relación.

Lo anteriormente dicho hace ver que una relación y por consiguiente el amor, no se basa en sentir, sino en tener la actitud, el compromiso y la voluntad siempre dispuesta, el amor sigue existiendo cuando uno esta desilusionado, enojado o triste, y no quiere decir que no se ame, sino que para que embonen dos piezas que son diferentes, necesitan limarse, y generalmente duele. Si esto se llega a vivir, se entiende entonces que una relación es una constante lucha, pero que no se basa en sentimientos. (pensamientos.com)

El amor, no es un sentimiento, es una aptitud.
Amar es una decisión.
Cuando decidimos amar a una persona,
es cuando nos llega el sentimiento.
Amar en pareja, es sentir que la otra persona eres tú.

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